Desarrollo del proyecto A700

La segunda etapa A700 se creó con un objetivo claro: satisfacer las necesidades de los buceadores que demandan lo mejor de su regulador. El camino que recorrimos desde el abordaje del problema hasta su solución constituye una larga historia llena de personas y experiencias, tecnología y tradición, investigación y estilo. El concepto nació en el año 2006, con la idea de aprovechar la conductividad termal excepcional del metal para crear un regulador de segunda etapa que fuera capaz de soportar las condiciones de inmersión más extremas.

La hipótesis inicial de utilizar sólo un componente de metal, incluso si éste hubiera sido uno muy importante como el de la carcasa de la válvula, pronto se consideró insuficiente debido a las pretensiones del proyecto. Estudios posteriores demostraron que, para lograr resultados excepcionales, era necesario construir una segunda etapa completamente de metal.

Esto se convirtió en un desafío muy ambicioso, porque no supone simplemente el diseño de algo totalmente nuevo, sino que también implica enfrentar y resolver diversos problemas propios de la elección de un material tan noble como el metal. La vasta experiencia de SCUBAPRO ha demostrado ser una gran ventaja en este proyecto. Al ser una compañía que ha fabricado reguladores hace más de 40 años y que inició un proyecto tan exitoso con un regulador de metal, teníamos confianza en nuestra capacidad para resolver los desafíos involucrados en la creación de un regulador excelente hecho enteramente de metal.

En este punto, comenzamos a investigar cuáles eran las tecnologías y materiales más avanzados y modernos, incluyendo aquellos que se utilizan en la creación de los equipos exclusivos para el Ejército de los Estados Unidos. Sin embargo, las pruebas de laboratorio demostraron que el camino más seguro era optimizar cada detalle: cada uno de los componentes debía fabricarse utilizando la mejor tecnología que pudiera darle las características necesarias para asegurar un desempeño superior.

Al mismo tiempo se realizaron estudios de aerodinámica interna y miniaturización, así como también desarrollos de diseño. Los prototipos, que en un comienzo eran sólo maquetas para evaluar el aspecto, se convirtieron en modelos y comenzaron a acumular horas y horas de pruebas en nuestros laboratorios de investigación. Esta enorme cantidad de datos se convirtió en un gran aporte para el proyecto, haciendo que el producto mejorara cada vez más hasta estar listo para la primera inmersión submarina.

En esta etapa ya no se trataba de datos y números, sin importar lo impresionantes que estos pudieran ser. Ahora estábamos hablando de qué es lo que experimenta el buceador, de la armonía que se crea entre el acto vital de respirar y la máquina que permite hacerlo bajo el agua. Las primeras inmersiones de prueba arrojaron resultados importantes: se habían alcanzado algunos objetivos, había que redefinir algunas cosas y pronto estábamos nuevamente en el laboratorio frente a la pizarra de dibujo (en realidad, una estación de trabajo de avanzada con CAD) para implementar algunas ideas nuevas sobre el desarrollo que se habían originado durante las pruebas en el agua.

Ahora sólo había que definir unos pocos detalles, pero la meta estaba clara y ya era hora de darle un nombre al proyecto. Este regulador nuevo se llamaría A700: A, la primera letra del alfabeto, marca su pico de excelencia, mientras que 700 es un número que se relaciona con y supera a los modelos recientes en la historia de SCUBAPRO como fabricante de reguladores. Su exterior sería de cromo pulido para destacar la solidez del metal. Una verdadera pieza maestra creada por las cuidadosas manos de un artesano y por la calidad y fiabilidad de los procesos de fabricación industrial más avanzados. Una máquina para respirar avalada por las agencias de certificación más estrictas del mundo para garantizar la seguridad. A700, una joya que debe admirarse por su desempeño bajo el agua y por su increíble apariencia en la superficie.